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Sin educación, no hay movilidad social

Un nuevo estudio, presentado por el Centro de Estudios del Desarrollo y el Centro de Estudios Multidisciplinarios sobre Gobierno y Asuntos Públicos del recinto de Río Piedras de la UPR, demuestra la pertinencia de la educación en las condiciones de vida en la isla.


Todavía vale la pena estudiar. El enunciado es de una obviedad dolorosa y la necesidad de afirmarlo con ese “todavía” lo es aún más. Sin embargo, la pérdida del lugar de la educación como una prioridad en el gobierno y, en múltiples instancias, en la sociedad en pleno obliga a reiterarlo de ese modo y desde el presente. Pues, no es exagerado argumentar -sobre todo a partir de la toma de decisiones presupuestarias y de la actitud general en torno al tema en espacios de influencia social- que demasiadas personas han comenzado a insistir en el discurso en el que se descarta la educación como herramienta esencial para la movilidad social y la forja de ciudadanos.


El Dr. José Caraballo Cueto señala datos estadísticos proyectados durante la presentación del estudio Movilidad Social en Puerto Rico, celebrada en la Fundación Luis Muñoz Marín el 12 de mayo de 2026. La pantalla muestra una tabla con distribución por clase social y grupos de edad.
El economista Dr. José Caraballo Cueto lideró el estudio, considerado el primero en trabajar con los factores específicos que se atendieron. 

No basta con decir que vale la pena estudiar –tanto para fines intelectuales, de crecimiento y desarrollo personal, como bien social y como herramienta fundamental de una democracia– sino que es urgente enfatizar en que, contrario a lo que se pretenda hacer creer, la educación sigue constituyendo un camino real a la movilidad social. 


“Sí, sigue siendo la movilidad académica un factor para la movilidad social”, expuso el Dr. José Caraballo Cueto, quien junto a la Dra. Eileen Segarra Alméstica (ambos catedráticos y economistas del recinto riopedrense de la Universidad de Puerto Rico), presentó el pasado martes 12 de mayo en la Fundación Luis Muñoz Marín el estudio Movilidad social en Puerto Rico ante un público compuesto de profesores universitarios, estudiantes y miembros de la prensa. “Y ahora tenemos los datos”, acotó la Dra. Eileen Segarra Alméstica, acerca del que consideran el primer estudio en movilidad social en Puerto Rico con el perfil que han trabajado. 



La Dra. Eileen Segarra Alméstica, catedrática del Departamento de Economía e investigadora del CEMGAP de la UPR Río Piedras, presenta los hallazgos sobre indicadores ocupacionales del estudio de movilidad social. La diapositiva al fondo identifica su nombre, cargo e institución.
Dra. Eileen Segarra Alméstica

“En Puerto Rico no se había realizado una encuesta para medir la movilidad social. Este estudio es el primero en entrevistar a una muestra aleatoria de 1,000 personas a través de todo Puerto Rico y medir si ha habido movilidad social en Puerto Rico y los factores que explican su dinámica”, lee el documento de unas 92 páginas en el que se describe la movilidad social del siguiente modo: “La movilidad social ocurre cuando una generación obtiene un bienestar material mayor que la generación de sus padres o tutores. En países con niveles altos de pobreza como Puerto Rico, estudiar la movilidad social es fundamental para evitar que las familias se perpetúen en la pobreza. Por esa y otras razones, este tema es ampliamente estudiado en otros países”.


Para la investigación se entrevistó una muestra aleatoria de mil personas a través de todo Puerto Rico, que respondieron 71 preguntas acerca de sus condiciones socioeconómicas y de sus progenitores o tutores. Las personas estaban entre las edades de 30 a 60 años. Como parteaguas de los dos grupos a ser analizados se consideró “el proceso de (des)industrialización” del país con relación a la movilidad social. De manera que se dividieron como mayores de 45 años y menores de dicha edad. 


Al momento de diseñar la investigación se tomó en consideración el hecho de que “muchas veces lo que se gana versus el estándar de vida no suelen compaginar”, como explicó Caraballo Cueto. Igualmente, Segarra Alméstica reconoció la “dificultad de preguntar cuánto te ganas y obtener una respuesta real”. 


El Dr. José Caraballo Cueto, catedrático de la UPR Río Piedras, presenta el estudio Movilidad Social en Puerto Rico desde el podio de la Fundación Luis Muñoz Marín. Al fondo, pantalla con el título de la presentación y el banner institucional de UPR Río Piedras.
El estudio se presentó el pasado 12 de mayo de 2026 en la Fundación Luis Muñoz Marín en Trujillo Alto.

Por ello, se consideraron en el diseño de las preguntas factores como quién fue el proveedor principal del hogar cuando la persona tuvo 14 años, en qué tipo de escuela estudió y dónde, y se contempló como factor principal -luego de controlar por características personales y familiares- los logros alcanzados en escolaridad fue el factor principal. En ambos grupos la conclusión fue la misma: que la Universidad de Puerto Rico ha sido un motor importante de la movilidad social relativa en Puerto Rico. Se encontró que la mayoría de las personas en Puerto Rico ha experimentado alguna movilidad social, sea esta medida a través de los estilos de vida o del estatus en el mercado laboral y se evidenció que la movilidad social fue menor para la generación post-936, pero continuó siendo positiva. De ahí, en parte, puede intuirse el fortalecimiento del discurso anti educación superior que ha logrado percolar en generaciones más jóvenes.


Pero ¿cómo exactamente se ve esto en la población? Varios datos específicos llaman la atención. Por un lado, se observa mayor movilidad académica en las mujeres y se observó que el estudiar en una escuela privada es un factor común en quienes alcanzan mayores niveles de escolaridad. La Universidad de Puerto Rico continúa siendo a su vez el principal motor de movilidad social, no solo por la calidad de la educación, sino por la oferta académica de grados y posgrados. Un factor inesperado fue el hecho de que la entrada a algunas universidades privadas que ofrecen mayoritariamente cursos cortos resultó ser un factor opuesto a la movilidad social.


Vista general de la presentación del estudio Movilidad Social en Puerto Rico en la Fundación Luis Muñoz Marín. El Dr. José Caraballo Cueto expone frente a una audiencia compuesta por docentes universitarios, estudiantes y prensa. Al fondo, banner institucional de UPR Río Piedras.
Los dos grupos evaluados dentro de la muestra fueron divididos a partir de un antes y un después del Proyecto 936.

Durante la ronda de preguntas y respuestas el público abogó por una difusión masiva del estudio y por el envío de los datos recopilados a los integrantes de la Asamblea legislativa, jefes de agencia, gobierno en pleno y Junta de Control Fiscal. Una de las más vocales fue la exrectora Dra. Angélica Varela Llavona quien afirmó que mucho del conocimiento que se produce en la universidad suele llegar a estos destinos, sin embargo, muchas veces “no entienden o no quieren entender”. 


Hay datos para contrarrestar una agenda anti educación, ¿habrá oídos? 

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