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“Los libros te pueden ayudar a hablar de cualquier tema”

Conversar con tus niños en etapa preescolar sobre las partes del cuerpo no solo es recomendado, sino que además puede evitar encrucijadas peligrosas.


Maestra del CELELI de la UPR en Río Piedras lee junto a dos niños en edad preescolar en la Bebeteca del centro.
La curiosidad tan natural en la niñez debe alimentarse a través de los libros y no bloquearse convirtiendo ciertos temas en tabú, recomiendan en el CELELI.

La situación no te debe resultar ajena. Hablas con tus niños en edad preescolar sobre las partes del cuerpo, celebran las manos, los ojos, la boca y cuando se llega al pene o la vagina se despacha con “las partes privadas”. El pudor, se impone. La idea de que es demasiado temprano para hablarlo con ellos, también. Pero si no se transmite confianza al conversar sobre el tema, se reducen las posibilidades de entenderlo como un asunto natural.


Cuando un niño reconoce su cuerpo puede valorarlo, cuidarlo y respetarlo, de ahí la importancia de hablar de sus partes sin temores. La profesora Ruth Sáez Vega, directora del Centro para la Escritura, la Lectura y la Literatura Infantil (CELELI) de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, asegura que los libros adecuados pueden facilitar la conversación y mantenerla en el entorno de la seriedad y honestidad.


“Los libros te pueden ayudar a tocar cualquier tema”, propone la profesora Sáez. 


“Cuando tú lees un buen libro con los chiquitos, esos textos que respetan su desarrollo, que están conformes a su edad y a como ellos piensan a su nivel, lo que haces es despertar en ellos curiosidad. Cuando tú les lees un buen libro ellos se lo disfrutan y empiezan a hacer preguntas, a comentar y no hay nada más maravilloso que eso porque les hablas de acuerdo a sus inquietudes”, menciona Sáez. 


La profesora agrega que, “muchas veces los adultos nos preocupamos por no hablarles a los chicos de algo que creemos es escabroso, difícil de hablar, que no debe serlo si estamos en un contexto en el que lo hablamos con naturalidad, no es un problema”. 


"Muchas veces los adultos nos preocupamos por no hablarles a los chicos de algo que creemos es escabroso, difícil de hablar, que no debe serlo si estamos en un contexto en el que lo hablamos con naturalidad, no es un problema". —Dra. Ruth Sáez Vega, directora del CELELI de la UPR, Río Piedras

“Fui maestra de kínder y hablaba con los chicos de cualquier parte del cuerpo como hablaba de los dedos, de las manos o las orejas. Todas las partes del cuerpo son eso, partes del cuerpo, cuando las convertimos en tabú, ellos empiezan a cuestionarse: ‘¿Por qué de esto no se habla? Debe ser malo’. Ahí está el problema, la malicia llega cuando empezamos a ocultar cosas, cuando no nos atrevemos a hablarlas. Los chicos son inteligentes, aunque sean chiquitos, cuando tú les hablas con naturalidad de un tema, ellos hablarán con naturalidad de ese tema”, asegura la especialista.


Sáez pone como ejemplo una ocasión en la que les leía un cuento argentino a sus estudiantes en el que se utilizaba el término “bichos” para nombrar a los insectos.


“Lo dijiste, misi, lo dijiste”, le decía un nene sonriendo mientras ella le cuestionaba, “qué dije”, y el estudiante insistía, “lo dijiste”, y señalaba su pene.


“Él no se atrevía a decir la palabra por nada del mundo. Entonces le dije, ‘¿Te refieres a la palabra bicho?’ y él me decía, ‘misi, lo dijiste otra vez’. Yo el cuento lo leo como es, entonces les mostré que se referían a los insectos, les expliqué que el libro se había escrito en otro país, en Argentina, y que allá llaman así a los insectos y a los pajaritos. De ahí empezamos a hablar sobre el nombre correcto del pene y tanto el nene como los demás estudiantes quedaron tranquilos”, señala en torno a la oportunidad educativa aprovechada.


EL SILENCIO NO AYUDA


La profesora de la Facultad de Educación de la UPR puntualiza que no podemos ser indiferentes ante la posibilidad de descubrir presiones indebidas a las que puedan estar expuestos los menores de edad. El respeto al cuerpo y los límites a su acceso deben explicarse.


Vista interior de la Bebeteca del CELELI en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, con estantes de libros ilustrados y área de lectura infantil.
Espacios como la Bebeteca del CELELI (en la foto) ofrecen diversidad de temáticas que tanto cuidadoras, maestras, personal de cuido, así como la familia y la comunidad en general pueden consultar para abordar temas clave en el desarrollo.

“Es importante que acabemos con tabúes que no ayudan en nada cuando pensamos en la seguridad de los niños, en su cuerpo. En la medida en que tengamos tanto tabú, el mensaje que le estamos enviando es que hay cosas que ocultar, que hay vergüenza al hablar del cuerpo. Hay que hablar las cosas como son”, insiste.


Eso implica conversar sobre una base de “respeto” y “jamás darles a los niños información para la cual no están preparados”.


 “Ese criterio depende de cada niño, como maestra uno sabe que tiene grupos más adelantados que otros, la experiencia te da ese conocimiento y sabiduría de para hablarles del cuerpo con honestidad, con franqueza y con el vocabulario correcto, no diciéndoles, ‘la cosita y el cosito’”, alerta Sáez.


Niña en edad preescolar muestra un libro sobre emociones en la Bebeteca del CELELI de la UPR en Río Piedras.
Las emociones es otro de los temas complejos que pueden abordarse de manera más manejable a través de la experiencia de la exploración de un libro.

Además del cuerpo, múltiples asuntos pueden ser abordados desde la lectura apropiada. Evelynsiri Mojica Tirado, coordinadora académica del CELELI, señala que otros temas que crean resistencia entre los adultos al conversar con los niños son la muerte de familiares y mascotas, la adopción o la composición de familias diversas.


“Por lo general evitan temas sociales y hay libros para todo, pero no se tocan. Muchas maestras están más cómodas con libros de historias felices y de animalitos. En esta época también se habla mucho de las emociones”, destaca Mojica.


“Y si vas a hablar de emociones en casa, aprovecha buenos libros en los que sus personajes aprenden a manejarlas correctamente. Se vale la tristeza, y llorar, y la alegría, y hay libros que nos demuestran eso”, concluye Sáez.


Para más información de CELELI, visita su perfil en Facebook, @celeli.lectura

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