Sí, maestra, puedes cantar
- Tatiana Pérez Rivera

- hace 22 horas
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Educadoras del programa Despertar Musical de la Iniciativa Preescolar de FAR aseguran que los docentes solo tienen que preparar su voz entes de cantar en el salón.

“Todo el tiempo nos llegan maestras con esta preocupación”, dice Francelyn Figueroa, directora de Despertar Musical, programa del Conservatorio de Música de Puerto Rico, sobre los docentes que acuden a sus talleres y advierten que no saben cantar y, además, cuentan con dos pies izquierdos a la hora de seguir el ritmo. El mensaje que lleva esta iniciativa que integra la Iniciativa Preescolar de la Fundación Ángel Ramos es de calma.
“Todos los semestres, todos los años es lo primero que nos dicen las maestras”, asegura Tania González, coordinadora de Despertar Musical, “nosotros tratamos de llevarlas poco a poco hasta que caigan en tiempo y ganen confianza. Parte de las herramientas y el adiestramiento que ofrecemos incluye que conozcan su instrumento vocal, que sepan cómo trabajarlo individualmente y les dejamos saber que aquí no estamos esperando que canten de una manera en específico, sino que puedan utilizar su instrumento de manera correcta y adecuadamente”.

Todos nacemos con una voz, ¿por qué no aprender a modularla?
Figueroa indica que sus talleres medulares incluyen cómo utilizarla. “Primero tienes que cuidar la voz, aprender cuál es la manera correcta de hablarle a los estudiantes y de cantar y sabes qué, terminan cantando al final del taller”, dice la directora sobre lo que ocurre cuando acaba la inseguridad.
Los adiestradores y mentores del programa “los llevan de la mano” en el proceso. “Tenemos recursos que tiene un gran talento en coger a esa maestra que no pudo cantar ni la canción del saludo y decirle ‘vamos a tratar de trabajar esto’, ‘no se preocupe maestra, estamos aquí y vamos a ayudarla paso a paso’. Eso hacemos con todas nuestras participantes, llevarlas porque sabemos que lo van a lograr”, menciona Figueroa en torno a la mentoría.
El repertorio infantil no es complicado. Figueroa insiste en que “no estamos esperando ni sopranos, ni tenores”. “Solo queremos que puedan disfrutar la actividad musical que les proponemos realizar en el centro de cuido, ambiente o salón, que el niño pueda participar, y que se le lleve el mensaje”, propone Figueroa.
Una de las lecciones principales para cuidar la voz es no gritar. “Por las mañanas hacemos ejercicios como tomar agua templada o calentar la voz. Es difícil no gritar cuando tienes un grupo grande en el salón, llega el momento en que imagino que uno empieza suavecito y va subiendo el tono. Pero hay que tener conciencia de la voz y cuidarla porque es el instrumento que ellas usan por ocho horas”, dice Figueroa quien agrega que hasta teses son recomendados para nutrir las cuerdas vocales.
“Después que las acompañamos y les enseñamos, ellas terminan cantando, es la timidez lo que no les permite soltarse al principio”, agrega Figueroa.
El temor por no lucir bien es dominado por la vocación pedagógica cuando observan la efectividad del canto en la educación de los niños en edad preescolar.
“Cantar es lo que ellas hacen constantemente en sus salones. Al abrir el espacio a algo que específicamente es de música, hay esa barrera de pensar que hay expectativas de que canten o hagan las cosas de una manera específica. Lo que buscamos es brindarles más herramientas para que se sientan más empoderadas en lo que están haciendo y saber qué es lo correcto. En cuestión de técnica vocal tenemos recursos que hacen bastante dinámica su enseñanza y también se ponen en la posición de ellas, de preguntarles si tienen algún tipo de condición y a dónde pueden acudir si tienen alguna situación en su voz que la sienten extraña”, explica González.

Las lecciones que comparte Despertar Musical son prácticas a largo plazo, ayudan a que una maestra no se quede sin voz mientras habla a lo largo de una jornada escolar completa.
Para que tengas una idea de las canciones y movimientos que enseña Despertar Musical como herramienta educativa, accede aquí: videos.
Fotos / Javier del Valle



