Ojo al desarrollo de los pequeñines
- Tatiana Pérez Rivera
- hace 6 horas
- 4 min de lectura
Alcanza y Aprendo, programas que son parte de la Iniciativa Preescolar de FAR, aconsejan qué hacer ante las dudas acerca del desarrollo integral en edades tempranas.

Crecer toma tiempo, las etapas tempranas de tus niños están repletas de hitos en su desarrollo. La tarea de identificarlos es constante e incluye no solo a los familiares, sino además a educuidadores y maestros. Dos organizaciones integrantes de la Iniciativa Preescolar (IP) de la Fundación Ángel Ramos (FAR) comparten sus experiencias aportando a la vigilancia de esta evolución.
“Los maestros y asistentes tienen el rol de observar el desarrollo que la niñez debe alcanzar. Necesitan su tiempo, pero hay un instrumento del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), que nos dice los hitos del desarrollo que los niños y las niñas deben cumplir, tanto en la parte neurológica como en el lenguaje, el desarrollo de motricidad fina y gruesa, ese documento ayuda a los maestros y educadores a hacer observaciones”, señala Kiana Pacheco, coordinadora del Programa Alcanza de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.
“Somos los primeros cuidadores de esa niñez y respetamos que cada uno tiene su proceso, pero hay unas ventanas del desarrollo con un tiempo determinado para que ese niño desarrolle unas habilidades. Si no lo ha hecho, no quiere decir que más adelante no lo pueda hacer, no se cierra esa puerta de desarrollo. Es importante saber que la edad temprana es un periodo sensible en la que el cerebro tiene la mayor plasticidad para recibir conocimiento”, agrega Pacheco.
El programa Aprendo, de United Way, cuenta con diversos cuestionarios de edades y etapas que los maestros que se certifican en sus programas utilizan para identificar avances, especialmente del cerebro.
“Partimos de los indicadores del desarrollo, de información sobre el cerebro, pero nuestro énfasis es el desarrollo socioemocional. Tenemos cuestionarios y adiestramos a los maestros para identificar señales en el área de autorregulación, autonomía, cooperación, funcionamiento adaptativo e interacción con otros”, propone Jane Cintrón Laboy, facilitadora y desarrolladora de contenido de Aprendo.
La coordinadora destaca la mirada especial que merecen ciertos logros que no quedan visibles a simple vista.
“Identificar retraso en el lenguaje es sencillo -habla, no habla, usa frases o no-, pero cuando se trata de desarrollo socioemocional es bien complejo y te preguntas ‘¿qué voy a mirar?’, porque son dos dimensiones: la social y la emocional. Los cuestionarios tienen indicadores específicos en siete áreas particulares dentro de lo que es el desarrollo socioemocional, lo que da un poco más de luz para identificar niños con algún rezago que sea necesario referir a una evaluación mayor. Los cuestionarios ofrecen un cernimiento para identificar lo que merece atención adicional”, menciona Cintrón, maestra retirada de preescolar.
Para Bárbara González, coordinadora de Aprendo, lo físico y lo emocional no debe observarse por separado.
“Todas las áreas del desarrollo están interrelacionadas, probablemente vemos un niño con problemas del habla y eso va a tener consecuencias directas en su desarrollo socioemocional. Es importante saber cómo las áreas se interrelacionan, porque unas apoyan a las otras”. —Bárbara González, coordinadora de Aprendo
CÓMO SE LE DICE A LOS PADRES
La manera en que se aborde a los padres acerca de las observaciones vinculadas al desarrollo de sus hijos que han hecho en los cuidos y escuelas, aporta a su reacción al tema.
“Todo depende de cómo se les diga a los padres. Es muy importante, y lo fomentamos en todos nuestros módulos, la colaboración con la familia, los padres tienen que estar involucrados en todo momento y conocer cómo va ese niño en el centro. Si hay buena comunicación con los padres, estarán más receptivos porque ven que están trabajando en equipo hacia el fin común del desarrollo del niño, que es lo más importante”, puntualiza González, de Aprendo.
Con ella coincide Cintrón, también de Aprendo, quien insiste en que la conversación debe ser mediante una entrevista. “No es darle los documentos de cernimiento y decirle ‘llénalo y me lo traes’”.
Pacheco, de Alcanza, agrega que “si a cierta edad el niño no se está desarrollando, se debe reunir a la familia para presentarle tus observaciones y que ellos determinen si buscan ayuda y soporte de sicólogos y especialistas”.
“Aunque tengas mucha experiencia y te imagines el diagnóstico, no puedes ir donde las familias a decirles, por ejemplo, es autismo o déficit atención. No somos quiénes para diagnosticar, le corresponde a un especialista en esa área. También debemos comprender que, en muchas ocasiones, para las familias esto es un proceso de duelo al reconocer que el niño tiene una necesidad”, alerta Pacheco.

La coordinadora de Alcanza recomienda que se diga: “Papá, mamá, nos preocupa esta situación”.
“La conversación se tiene que dar en un contexto directo, presencial. Es momento de dialogar sobre los hallazgos y las recomendaciones del centro para que lleven al niño a que sea evaluado por un especialista. El niño necesita recibir un empujoncito adicional de lo que se hace en el centro, que lo atienda un equipo multidisciplinario, no solo las maestras, porque así podrá desarrollar sus habilidades”, dice Pacheco.
Y de eso están convencidas en la IP, que cada niño es capaz de florecer cuando se le respalda.
Para conocer sobre la Iniciativa Preescolar de FAR, visita: fundacionangelramos.org/programa-ninez-temprana
Fotos / Archivo
