De la niñez se aprende
- Tatiana Pérez Rivera

- hace 2 días
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Actualizado: hace 1 día
María de los Ángeles Agrinsoni y Mari Lourdes Mendoza Bas presentaron la ponencia principal en el Día de la IP de FAR realizado en Mayagüez.

En un evento donde se reforzaron las prácticas apropiadas que propone la National Association for the Education of Young Children (NAEYC), ellas tomaron la palabra durante la plenaria, “Experiencia viva en la Escuela Maternal de la Universidad de Puerto Rico” (UPR). Motivadas por el deseo de compartir sus experiencias positivas, María de los Ángeles Agrinsoni y Mari Lourdes Mendoza Bas presentaron vídeos, ejemplos prácticos y escritos educando a niños en edad preescolar ante casi un centenar de maestros, educuidadores, asistentes y directores de centros de cuido públicos y privados.
“Nosotros partimos de un modelo de ver la teoría con la práctica”, explica Agrinsoni en un aparte con Oenegé, durante el Día de la Iniciativa Preescolar de la Fundación Ángel Ramos realizado el pasado 11 de abril en el Mayagüez Resort & Casino en la Sultana del Oeste.
“Y una de las cosas que reconocemos más importantes es cómo aprendemos de los niños y lo que hacemos con esas preguntas o las ideas que traen, las analizamos en diálogo reflexivo. Una vez todo surge, observamos a la niñez y lo empezamos a unir con la teoría. Cuando los niños empiezan a hacer preguntas y a trabajar con su mente, con sus capacidades, con su cuerpo, nosotras vamos mirando ese desarrollo y revisamos las teorías que nos dicen cómo podemos actuar con ellos. No es que entraron aquí (salón) y salieron, por eso lo llamamos experiencia viva, porque están puestos los corazones, las mentes, las voces y las experiencias diarias de los niños”, menciona Agrinsoni.

“La reflexión diaria es importante porque te lleva a mejorar tu práctica y hasta ser mejor humano. La teoría es importante porque te abre el conocimiento, pero la práctica es esencial porque tú validas y adaptas al salón de clases, con los niños tú vas creando nuevo conocimiento”, propone, de otra parte, Mendoza Bas.
Agrega que, aunque la Escuela Maternal de la UPR tiene 77 años de fundada, “cada año es diferente, los currículos se basan en otros temas y son una guía que vas adaptando y creas nuevas cosas”.
Méndez Bas considera importante compartir información acerca de las prácticas apropiadas al trabajar con la niñez temprana con todos los maestros y personal vinculado, porque “somos maestras como ellas y tenemos una presión por los estándares en la ejecución, por los contenidos y las destrezas, pero no podemos olvidar que esa criatura frente a nosotros es un ser humano con todas sus individualidades y complejidades”.
Las profesoras señalan que el trabajo entre las maestras es “en co-responsabilidad” porque es una tarea compartida también con las familias y los niños.

“En los vídeos mostramos que los niños escogen temas, analizan y hacen las preguntas porque se les ha dado la oportunidad”, dice Agrinsoni.
“Esto no surge de un día para otro”, agrega Méndez Bas, “toma tiempo, pero de los desaciertos es que uno aprende y se fortalece”.
HABLAN, PERO ¿ESCUCHAMOS?
Seguro has oído el viejo refrán, “los niños hablan cuando las gallinas…”, que reforzaba la idea de que sus intervenciones no eran ni invitadas ni valoradas en una conversación. Ahora se estimula a que el niño seleccione temas en su proceso educativo, a que hable.
Partiendo de esa premisa, las educadoras encuentran respuestas en el concepto de ‘zonas de desarrollo próximo’, del sicólogo bielorruso, Lev Vygotsky, que describe la brecha entre lo que un estudiante puede hacer de forma independiente y lo que puede lograr con la guía de otra persona con más conocimientos.
“Creo que la mentalidad evoluciona con las investigaciones, por eso son tan importantes. Nosotros hablamos mucho sobre las zonas de desarrollo próximo de Vygotsky, creemos que los niños cooperativamente pueden lograr muchas cosas con un par competente que puede ser un niño o un adulto. Por eso el juego es tan valioso”, declara Agrinsoni.

“Y el juego lo estamos dejando a un lado por trabajar los contenidos, las destrezas y estamos perdiendo la esencia de lo que un niño a esta edad se supone que haga; decía María Montessori que ‘el juego es el trabajo del niño’. Esto incluye a la población con diversidad funcional. Lo que proponemos no es color de rosa, soy maestra de educación especial además de preescolar y conozco la realidad”, añade Méndez.
Agrinsoni invita a la observación activa para entender el trasfondo y las necesidades de cada niño. “Si no es a través del juego no lo sabes, cuando tú te pones a observar bien el juego tu empiezas a entender todo lo que ese niño siente y sabe, y eso es lo que utilizamos para mover el currículo. Es vital escucharlos”, afirma Agrinsoni y Méndez añade, “escucharlos es una ventana a sus cerebros”.
“Hay que plantearse la idea del juego para saber lo que ellos saben y lo que nosotros podemos insertar dentro de ese juego, hay que observar con la lupa de no juzgar si no de qué podemos hacer con ellos y para ellos desde lo que les encante”, puntualiza Agrinsoni.
Durante la presentación mostraron una técnica de relajación para la transición del recreo al salón de clases: los niños empujan una pared como si hicieran pushups.
“Nosotras hemos reflexionado y hemos buscado alternativas para ayudar a la población con diversidad funcional y a la típica. Hace más de 10 años se trabajaban todos los sentidos, con la investigación, la reflexión y viendo las necesidades de los niños, fuimos sistematizando unas estrategias para ayudar a ambas poblaciones. Nos ha funcionado porque todos necesitamos movimiento y los niños están cada vez más sedentarios. Hasta los adultos pueden hacerlo”, menciona Méndez.
Igualmente trabajan el sentido vestibular, que maneja el balance corporal, ese vaivén al que sometemos a los bebés para calmarlos.
“¿Qué pasaba cuando te acunaba tu mamá? Eso calma. Puedo estar escribiendo y tener a un niño sentado en la falda, lo estoy moviendo y se calma. Son oportunidades de aprender, no todos los días lo puedes hacer porque los niños te dictan y hay días que necesitan otro tipo de estrategia. Pero se logra, especialmente cuando las maestras quieren que sus niños estén en bienestar. Yo soy feliz, llevo más de 30 años en el salón de clases y soy feliz porque la energía positiva que te dan los niños no tiene comparación”, revela Méndez.

Ambientes lingüísticamente enriquecidos también son promovidos, desde la lectura de cuentos al juego, entre otros, al igual que no descartar soluciones presentadas por los niños ante una situación y la concretividad que permite tocar materiales.
“Es importante que nos planteemos cómo desarrollar ambientes enriquecidos de manera activa con la niñez donde los niños sean los protagonistas. De la niñez se aprende, de sus ideas, de sus preguntas y planteamientos, de lo que conversan entre ellos. Los adultos tenemos que estar disponibles a darles nuestras manos para hacer realidad aquello que ellos quieren investigar, las preguntas están en sus cabecitas. Muchas veces los niños no encuentran esos espacios, tienen las preguntas, pero no formas de contestarlas porque quizás nos vamos más al contenido que nos requieren en vez de a esas preguntas que son los verdaderos contenidos que deben estar dentro del salón. Hay que conciliar ambas cosas. Nosotras creemos firmemente que los niños son investigadores activos y tenemos que investigar con ellos”, culmina Agrinsoni, con el respaldo de Méndez Bas.
Para más información sobre las prácticas apropiadas de la NAEYC que propone la Iniciativa Preescolar de la Fundación Ángel Ramos, visita https://praeyc.org y https://www.naeyc.org.
Fotos / Javier del Valle



