La organización Pequeñas Ligas en Puerto Rico ofrece desde el 1958 la oportunidad de fortalecer destrezas deportivas, para la vida y de organización comunitaria.
Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé
Este año el 80% de los jugadores que integraron el Team Rubio fueron
formados en las pequeñas ligas del país.
Sábado mañanero en cualquier parque de pelota comunitario en nuestro país: voluntarios rellenan los huecos dejados por pisadas al lado del plato y retocan las líneas en el terreno de juego, madres y padres comienzan a calentar el aceite en el que cocinarán las sabrosas frituras que venderán en la cantina y los atletas en ciernes bromean en los bleachers esperando el inicio del juego.
Cada nueva edición del Clásico Mundial de Béisbol 2026 emociona la isla y activa el orgullo por nuestros peloteros en el Team Rubio, equipo que no falló en avanzar de primera ronda en el evento internacional luego de partidos poco aptos para cardíacos en el Estadio Hiram Bithorn.
Este año un titular en el periódico El Nuevo Día llamó la atención: “El 80% de los jugadores del “Team Rubio” se desarrollaron en las pequeñas ligas del país”. Detrás de los grandes escenarios -como las Mayores y el Clásico-, está el inicio de los atletas en un parque comunitario que aportó a su formación ciudadana y deportiva.
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"El deporte unifica, especialmente a la familia porque envuelves a la abuelita, al primo, al hermano que están en el parque apoyando a ese jugador".
Zilkia Rivera González
Presidenta de Little League
Puerto Rico |
Zilkia Rivera González conoce bien el legado de esa gestión en años formativos. La presidenta de la organización Little League Puerto Rico comenzó como madre voluntaria con sus hijos en el 2004 en un parque en Bayamón, para en el 2018 administrar el distrito Norte de las pequeñas ligas y en el 2021 convertirse en la primera mujer en presidirla.
“Nosotros tenemos 15 administradores para los 15 distritos a nivel isla y la matrícula varía entre los 8,000 y 10,000 jugadores entre los 3 años hasta los 18 años. También manejamos una liga, antes conocida como Big League y ahora Torneo Urdaneta, con jugadores de 15 a 19 años. Tenemos softball femenino desde los tres años, cuando juegan en la liga Fresita, hasta los 18 años. Además, tenemos equipos en Vieques, claro que sí”, explica Rivera.
“Las organizaciones juveniles como nosotros aportamos a la crianza, desde los tres años están aprendiendo disciplina, valores, compañerismo, trabajo en equipo. El deporte unifica, especialmente a la familia porque envuelves a la abuelita, al primo, al hermano que están en el parque apoyando a ese jugador. El béisbol se utiliza como herramienta para crear un mejor ciudadano y tú quieres que sea uno de provecho para el país, esa es la misión principal. Las pequeñas ligas están enfocadas en eso, en inculcar valores en ese jugador para que le sirvan en su etapa de adulto”, enumera Rivera.
El apoyo de la comunidad, tanto en la organización de las
temporadas y equipos, como en el mantenimiento de los parques
es fundamental y una de las mayores fortalezas de la entidad.
En cada interacción aprende el niño, el joven y el adulto, porque “tú tienes un dirigente que su vida en el parque está dirigida a ayudar a ese jugador”. “Los niños crecen y después van por la calle y le dicen, ‘tú me dirigiste cuando yo tenía cinco años’. El jugador también toca a ese dirigente que pasó por su vida y pudo poner ese granito de arena al inculcarle perseverancia y unión”, dice sobre lecciones que superan los fundamentos deportivos.
Hay jugadores que empiezan en las pequeñas ligas y su vida continúa vinculada al deporte, otros toman un camino profesional distinto. Los que siguen apegados al gusto por el bateo, el pitcheo y el robo de bases intentan ingresar en ligas juveniles con la meta futura de jugar en las ligas profesionales locales y en el extranjero ya sea en México, Japón o en la más prestigiosa, Major League Baseball (MLB) en Estados Unidos. Otros hacen de la dirección, el arbitraje o el manejo de jugadores su profesión o trabajo alterno.
“Tú estás ayudando al desarrollo de ese jugador para que en el futuro tenga un trabajo o una oportunidad de estudio, porque obtienen becas universitarias también y logran sus profesiones. Tenemos jugadoras de softball que llegan a buenas divisiones en Estados Unidos con becas universitarias. El béisbol se convierte en una herramienta para la educación, el desarrollo y el aspecto social porque después tú los ves que regresan al parque a aportar. Algunos traen a sus hijos que se convierten en jugadores”, describe un ciclo que suele repetirse.
COMUNIDAD VIVA
Las niñas también han encontrado su espacio, sobre todo, en los equipos de softball.
Cuando un parque de pelota es sede de buenos propósitos, esparcimiento y sana competencia se convierte en un apreciado vecino en la zona.
“Mira el ejemplo de Edwin “Sugar” Díaz, que tiene un parque y su familia está a cargo, tienen varios equipos y ayudan al desarrollo de los nenes y de la zona. Cuando estos jugadores llegan a estos niveles aportan a sus comunidades. Quienes se encargan de esos parques son las mismas comunidades, los equipos son de niños de barrio, de urbanización y quienes trabajan en esos parques son los padres, los voluntarios que se convierten en futuros dirigentes que llevan por el camino a sus hijos y a los de los demás”, expone.
Rivera indica que, si bien hay compañías privadas, fundaciones y el gobierno que hacen algunas aportaciones “y se les agradece”, las pequeñas ligas generan sus ingresos con gestiones propias, desde la cantina hasta la venta de productos.
“La base económica principal es comunitaria. Son los padres que se ponen a trabajar en esa cantina para sacar el dinero del uniforme que llevará su hijo durante el año, para comprarle el guante o los spikes que usarán hasta que ya no pueden más. Es beneficioso porque estás involucrando a la familia completa en el desarrollo de ese jugador”, indica Rivera.
La formación de carácter, así como el fortalecimiento de las
aptitudes deportivas, son dos de los pilares que
se buscan inculcar en la juventud.
Con todas sus limitaciones de experiencia, un renovado Team Rubio cumplió el objetivo de avanzar a cuartos de finales en el torneo mundialista del 2026, para eventualmente caer ante Italia con marcador de 8-6. Los pequeños peloteros siguieron sus gestas entrada a entrada y comprendieron que, a veces, llegar a la meta requiere paciencia y mantener el ritmo un pitcheo a la vez.
“Muchos de esos jugadores (Team Rubio) empezaron en la organización de Little League y se desarrollaron. Ahí lo que hay para los niños y jóvenes es un ejemplo de perseverancia, de alcanzar una meta. Ellos están jugando con el corazón, porque aman al país, aman el deporte y quieren demostrarlo, eso los niños lo ven. Ellos quieren ser como ellos, antes querían ser como Kike (Hernández) y ahora también quieren ser como Hernaiz (Darell Hernaiz, quien conectó el cuadrangular de la victoria de Puerto Rico ante Panamá), que ahora todo el mundo lo reconoce. Qué bueno cuando uno ve el parque lleno de niños apoyando a nuestros jugadores y que saben que lo hacen por nuestro país, por el futuro y por demostrar que juegan con el corazón”, culmina Rivera.
Algunos en mejor estado que otros, los parques de pelota se mantienen en pie a lo largo de nuestra geografía albergando un semillero de promesas y sueños. Sus lecciones no caducan.
Fotos / Suministradas / Little League Puerto Rico
Team Rubio: Ellos empezaron en Little League en Puerto Rico
Jugadores
- Martin Maldonado (Naguabo)
- Emmanuel Rivera (Río Hondo)
- Edwin Arroyo (ARVAJA)
- Eddie Rosario (Guayama)
- Heliot Ramos (Maunabo)
- Jovani Morán (Sabana Grande)
- Jose Espada (Legends de Juncos)
- Jose De León (Isabela)
- Jorge López (Cayey)
- Elmer Rodríguez (Roberto Clemente)
- Edwin Díaz (Miguel A. Luzunaris)
- Mathew Lugo (Manatí)
Coaches
- Joey Cora ( Gillette)
- Sandy Alomar Jr (Salinas)
- Juan “Igor” González (Vega Baja)
- Edgar Pérez (Manatí)
- Edgar Martínez (Maguayo)
- Eduardo Núñez (San Sebastián)
- Tavo Ramos (Cayey)
Staff
- Carlos Beltrán (Manatí)
- Joey Solá (Caguas)
Asesores
- Carlos Delgado (Aguadilla)
- Roberto Alomar (Salinas)
Fuente: Little League Puerto Rico
