La jueza asociada del Tribunal Supremo federal presentó su libro infantil ilustrado “Solo brilla”, en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. 

Por Tatiana Pérez Rivera : Oenegé


La jueza del Tribunal Supremo de los Estados Unidos Sonia Sotomayor compartió
con la niñez puertorriqueña el lanzamiento de su más reciente libro infantil.

Solo brilla” cuenta la historia de una niña puertorriqueña que tenía una capacidad única de ayudar a otros a brillar. ¿Quién fue esa niña? Celina Báez, la madre de la jueza asociada del Tribunal Supremo estadounidense, Sonia Sotomayor.

La magistrada estuvo en la isla para presentar la publicación el pasado viernes 13 de febrero en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Durante la mañana, Sotomayor compartió con 85 niños que asistieron a la lectura del texto en una iniciativa respaldada en alianza por la Fundación Flamboyán, Fundación Colibrí, Fundación Comunitaria de Puerto Rico, Fundación Banco Popular y Fundación Ángel Ramos.

En la tarde, y ante un abarrotado teatro, Sotomayor conversó amenamente con la decana de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR), Vivian Neptune, acerca del libro y su esperanza de que podamos mejorar el mundo una persona a la vez.

"Necesito mucha gasolina y esa me la dan los abrazos de los niños".
Sonia Sotomayor 
Jueza del Tribunal Supremo
de los Estados Unidos 

Tras los saludos iniciales, la primera latina en alcanzar un puesto en el alto foro hizo una advertencia al público para garantizar la paz de unos ocho agentes de seguridad que la acompañaban, cuando fueran complacidas sus peticiones: encenderían las luces del teatro, ella recorrería los pasillos, pero no podrían acercársele hasta que lo indicara. Así se cumplió y los niños se llevaron la mejor parte.

Sotomayor indicó que a su regreso a la capital federal le aguardaban “casos difíciles”, por lo que necesitaba partir de la isla revitalizada. “Para eso necesito mucha gasolina y esa me la dan los abrazos de los niños”, reveló.


La decana de la Escuela de Derecho del recinto de Río Piedras de la Universidad de
Puerto Rico, Vivian Neptune, conversó con Sotomayor ante un público entusiasta y ávido de
conocer las historias de la primera latina en ocupar una silla en el máximo foro federal.

Una veintena de menores de edad se acercó para abrazarla mientras respondía preguntas de Neptune y de los propios niños.

Al igual que con el grupo de la mañana, Sotomayor pidió que pensaran en la respuesta a una pregunta: ¿Cuál fue su mejor maestra en la vida? 

“Pienso que muchos de ustedes van a decir ‘una maestra en la escuela’ y ahora les leo la razón por la que yo hice este libro”, dijo antes de compartir un extracto.

“Después de 94 años felices y llenos de cariño mi mamá dejó este mundo y se fue, pienso yo, rumbo al cielo. No hace falta decir que me siento muy triste por no tener a mi querida mamá Celina a mi lado, pero la siento en mi corazón todos los días. Muchas veces nos tomamos mucho tiempo en descubrir quién ha sido nuestra mejor maestra, mi mamá fue mi mejor maestra”, leyó.

Luego añadió, “cuando ella murió en el 2021 yo tenía 66 años, no era niña y me tomó 66 años realizar que ella fue la mejor maestra que tuve en la vida”. 

“Le digo a los niños ‘¿quién te enseña a ti a caminar, a hablar, a comer, a vestirte, todas las cosas importantes en la vida de uno, los padres nos las enseñan. ¿Y por qué no realizamos eso? Yo no me di cuenta de ello hasta que pensé en todo lo que ella me enseñó de cómo tratar a las personas, sus lecciones me han hecho una mejor persona”, expresó. 

La togada indicó que escribe libros infantiles para compartir las lecciones que le ha tomado tiempo aprender y que la práctica le ha ayudado a redactar mejores opiniones legales. 

RITUAL PARA UN MUNDO MEJOR 


Sotomayor se inspiró en la historia de vida de su madre, Celina Báez, para la creación del libro.

Sotomayor mencionó que, si bien su relación con su progenitora tuvo fricciones, supieron manejar las diferencias gracias a conversaciones honestas, perdón genuino y agradecimiento. “Uno tiene que hablar de las cosas que le duelen antes de perdonar. Las relaciones entre padres e hijos siempre van a tener momentos de tensión, pero no quieren decir que no nos amamos”, resaltó.

“La luz de Celina nunca se apagará, ella ayudó a los que estaban solos a sentirse queridos y hay historias de cómo lo hizo. Ella trató a la gente con respeto y reconoció su dignidad, ella vio el dolor ajeno, aun cuando era invisible. Ella trabajó duro para hacer las vidas de otros un poco más fáciles. Al preocuparse, Celina demostró su amor y alumbró a su familia, a su comunidad y a su mundo”, leyó Sotomayor e instó a la audiencia, particularmente a los niños, a adoptar un ritual que realiza a diario.

“Esta noche, antes de dormirte, hazte esta pregunta: ¿qué harás tú para ayudar a que tu mundo brille? Cada uno de nosotros tenemos que pensar cada día de nuestra vida: ¿qué he hecho yo hoy para ayudar a otra persona? Y si no puedes contestar y decir lo que has hecho, no te duermas”, recomendó.

El ritual nocturno de Sotomayor incluye reflexionar cómo puede llevar alegría a personas conocidas que sufren enfermedad o tristeza. “Antes de dormirme llamo a esa persona o le mando un email, pero no me duermo hasta que lo hago, porque hacer a los otros sentirse mejor no es tan duro”, señaló.

Qué ha aprendido nuevo en el día también figura en su reflexión puesto que considera que “sin aprender algo nuevo, no podemos ayudar”. “Si no tengo respuesta, leo algún artículo del periódico que haya dejado al lado de mi cama, uno se tiene que informar del mundo para ayudar al mundo. Háganse esas preguntas. Todos los días tenemos que pensar qué podemos hacer para mejorar la comunidad”.

Para culminar la narración compartió que “mi madre Celina se despertaba todas las mañanas sonriendo, nunca se quejó de nada, aun cuando estaba enferma. Llegó al mundo con muy poco y lo dejó con mucha gracia y amor. Hizo sentir especiales a todos los que tuvieron contacto con ella y mejoró el mundo con su empatía”. 

"Tenía miedo, pero dije ‘lo voy a hacer, ustedes van a probar el valor del corazón puertorriqueño".
Sonia Sotomayor 

“Ahora conocen un poquito de mami”, dijo Sotomayor provocando aplausos de la audiencia. 

Varias inquietudes provocaron declaraciones contundentes de la togada. Se le preguntó acerca de la importancia para las nuevas generaciones de la representación latina en Estados Unidos, lo que ha provocado tirantez en algunos sectores en dicho país. 

“Pertenecemos si lo quieren ellos o no”, puntualizó Sotomayor, “si nos tratan, así como si no fuéramos parte es problema de ellos, no de nosotros. Hay que insistir”, señaló y a los niños les recordó que deben “sentir orgullo por todo lo que hemos hecho en este país”.

Contó que cuando fue nominada a la silla que hoy ocupa las críticas no se hicieron esperar. “No es inteligente”, “no va a hacer la diferencia en la corte”, “no vale la pena”, fueron algunas. 

“¿Quién no se va a sentir mal al escuchar eso? Me pregunté ‘¿para qué yo quiero este trabajo?, ¿quién quiere este dolor de cabeza?’. Una amiga boricua me dijo ‘Sonia, get over yourself’. Esto no se trata de ti. Mi hija de ocho años tiene que ver a una latina en la posición más alta en este país para que sepa que puede ser lo que quiera’. Tenía miedo, pero dije ‘lo voy a hacer, ustedes van a probar el valor del corazón puertorriqueño’”, acabó Sotomayor. 

La velada culminó con una larga fila de niños y adultos deseosos de que su libro tuviera una firma: Sonia Sotomayor.

Fotos / Suministradas / UPR 

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