¿Cómo atraer futuros lectores?
- Tatiana Pérez Rivera
- hace 32 minutos
- 5 min de lectura
Para la organización Tiempo de contar la lectura es un derecho cultural y una herramienta de transformación social, por eso la presentan ante niños y jóvenes.

“No es que no te guste leer, es que no has tenido experiencias positivas con la lectura”. Así responde Lusiann Iturbe, fundadora de la organización dedicada a la promoción de lectura, Tiempo de contar, cuando le dicen que la lectura no es interesante. Siempre apostará por la imaginación y el aprendizaje que estimulan los libros página a página.
“Tiempo de contar surgió desde un sueño, de un anhelo que empezó en mi corazón entre el 2016 y el 2017. Mientras hacía relaciones públicas, también coordinaba actividades educativas para el Municipio de Carolina y tuve la oportunidad de dirigir programas de promoción de lectura. Cuando íbamos a las escuelas, presentábamos lecturas dramatizadas y desarrollábamos diferentes actividades que hacían que los niños y las niñas tuvieran experiencias de lectura por placer. Nos dábamos cuenta de que siempre les preguntábamos si les gustaba leer y gritaban a viva voz que no. Pero luego de que yo observaba todo su entusiasmo, me daba cuenta de que lo que les faltaban eran buenas experiencias con los libros”, menciona la líder.
“No es que no quieran, solo están faltos de herramientas. Y a eso le tenemos que sumar que el acceso a los libros libres en Puerto Rico es casi inexistente". —Lusiann Iturbe, fundadora de la organización dedicada a la promoción de lectura, Tiempo de contar
Ese tipo de vivencia Iturbe las tuvo en su infancia; su tía le compraba libros y la llevaba a obras de teatro, mientras que su abuela le contaba historias.
“Esas son las cosas que los niños necesitan. Desde su edad temprana, desde que están en el vientre de su mamá, necesitan estímulos para desarrollar el lenguaje y luego formarse como lectores o escritores. Y, lamentablemente, el país no les está brindando esas oportunidades a nuestros niños”, opina.

La especialista en comunicación pública comenzó a tomar cursos de promoción de lectura por la vía digital en Argentina y Chile, aprovechó la formación que ofrece la Fundación SM, hasta que en el 2020 comenzó a estudiar una maestría en lectura, escritura y literatura infantil de la Facultad de Educación en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, que culminó en el 2023.
Iturbe estaba “muy clara de que Tiempo de contar hacía falta en Puerto Rico”. Afirma que siempre han existido en nuestro país personas dedicadas a promocionar la lectura, “pero no necesariamente organizaciones”.
“Y si nosotros queremos un cambio sistémico, se deberían crear organizaciones que puedan fomentar, estudiar el proceso y facilitarlo. Yo reconozco que en Puerto Rico hay muchas iniciativas para la niñez, pero -y esto es bien duro decirlo-, hay unos prejuicios que minimizan las experiencias que deben tener los niños y solo piensan en, ‘¡Ay sí, un payaso! ¡Ay sí, vamos a darle este juego a los nenes!’. A veces no estamos tan conscientes de que las necesidades del desarrollo de la niñez son fundamentales para el desarrollo de un país. No estamos mirando lo capaces que son nuestros niños desde temprana edad, y si no lo reconoces no vas a crear experiencias que potencien su capacidad. En Tiempo de contar, nuestra perspectiva es que nuestra niñez y juventud es capaz de muchas cosas”, destaca.
CUATRO AÑOS DE LABOR
En el 2022 Tiempo de contar se incorpora ante el Estado. Según Iturbe la organización no solo viabiliza “experiencias lúdicas o placenteras” alrededor de la lectura, sino que también incentivan el camino para convertirse en un lector capaz de mejorar sus destrezas de comprensión y, quizás, en un futuro escritor. Afirman que han impactado a más de 3,000 niños mediante eventos como lecturas dramatizadas, picnics de lectura y proyectos como el club, Personas lectoras. Consideran el acto de leer como de cuidado, de identidad y de encuentro, y lo viabilizan con un equipo de promotores y mediadores de lectura que cuentan con formación en educación, artes, trabajo social y narración oral.

En cuatro años, el aprendizaje más certero que han recibido proviene del trabajo comuntario. “Cuando nosotros salimos a las comunidades con las diferentes actividades que brindamos, lo más que hay es interés”, dice entusiasmada.
“Tanto de los padres, como de los abuelos, de los tíos y de los niños. Nosotros hemos tenido niños que nos ven en una narración oral en un museo y le insisten a los papás que los lleven la semana próxima. Y los papás los llevan. Yo lo que he visto, y no me sorprende, es que no hay un desinterés de la niñez por la lectura, no hay un ‘no quiero’. Es que esto es nuevo para muchos de nuestros niños, algunos nunca han comprado un libro. Cuando estoy narrando un cuento, ellos se lo están imaginando, y su reacción al final es súper poderosa”, comenta Iturbe.
Si bien reconoce que mantener viva una organización sin fines de lucro es retante, el motor que les impulsa es el convencimiento de que “nuestra misión es súper necesaria y es bien acogida tanto por los niños como por los padres”.
Muchos progenitores les confiesan a integrantes de Tiempo de contar que no han tenido experiencias positivas con la lectura, lo que les dificulta asistir a sus hijos en el proceso.

“No es que no quieran, solo están faltos de herramientas. Y a eso le tenemos que sumar que el acceso a los libros libres en Puerto Rico es casi inexistente, no hay un sistema de bibliotecas públicas donde papá o mamá puedan ir y sacar un libro prestado que lo tengan durante el verano con el niño. Por eso nuestras experiencias también tienen que ver mucho con el acceso a la lectura y a los libros”, subraya.
Porque cuando se conecta a un lector novato con un libro de su interés, surge una relación para toda la vida.
Conoce el calendario de eventos en www.tiempodecontar.org.
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