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¿Y si donar la caja de agua no es necesario?

El corazón bombea buenas intenciones y queremos ayudar a las víctimas durante una emergencia. Mejor hazlo ordenadamente.


El padre Enrique “Kike” Camacho conversa con una residente frente a un edificio afectado durante una misión de ayuda de Cáritas.
El padre Enrique “Kike” Camacho, director de Cáritas Puerto Rico, ha enfatizado públicamente en múltiples ocasiones acerca de la necesidad de evitar que el flujo de ayuda se convierta en un problema de distribución y necesidad para las comunidades impactadas.

Conmoverse es inevitable. La angustia que provoca una catástrofe natural en los ciudadanos del área detona el deseo de ayudar desde el exterior o desde otra parte del país que resultó ilesa. Sin embargo, ya hemos aprendido en Puerto Rico que, cuando el proceso de apoyo no está bien coordinado, no es efectivo. 


Al principio nos volcamos enviando lo de siempre: agua embotellada, ropa, alimentos no perecederos y medicamentos. Poco después eso sobra y sigue llegando el mismo tipo de donación, quizás el acceso no ha mejorado y no puede entregarse o no hay espacios seguros para almacenarla. Los excedentes crecen.


Ya lo aprendimos con el huracán María en el 2017 y luego con los terremotos en el 2020, cada evento precisa de apoyos específicos. Las recientes emergencias provocadas por potentes sismos en Venezuela y Colombia traen el tema a la mesa de nuevo. Antes de que nos enfrasquemos en la espiral de envío de ayudas, Oenegé toca la puerta de Lee Vanessa Feliciano, directora ejecutiva de la Cruz Roja Americana, capítulo de Puerto Rico, quien orienta sobre las prácticas solidarias recomendadas. 


En el caso de la Cruz Roja, Feliciano explica que se trata de un movimiento global y le corresponde al capítulo del país afectado llevar la voz cantante en el proceso de recuperación. Cuando piden ayuda, los núcleos de otros países comienzan a enviar el respaldo específico para beneficiar a las víctimas.


“Nosotros, como parte de la sociedad de la Cruz Roja Americana, empezamos a aceptar donativos en efectivo de los ciudadanos en Puerto Rico. El movimiento de la Cruz Roja a nivel internacional recibe los fondos de todas las sociedades a través del mundo y entonces se lo entrega a la sociedad de ese país donde están respondiendo al desastre para que ellos puedan utilizar el dinero a base de las necesidades que tienen en todo el proceso de respuesta y de recuperación. En Cruz Roja no aceptamos donativos en especie porque entendemos que es en el país afectado donde mejor saben cuál es la necesidad y a base de eso invierten los fondos para hacer las compras y atender a las comunidades”, indica Feliciano.


La veterana organización prefiere manejar dinero en efectivo a entregar productos. 


“Supongamos que la emergencia es en Puerto Rico y dentro del operativo de respuesta nosotros vemos que hay una necesidad, por ejemplo, de agua, pues eso es una cosa que vamos a poder distribuir inmediatamente,  ahí sí tal vez podemos aceptar un donativo de agua para distribuirla. Si el caso es que se están atendiendo infantes en los refugios del país y una compañía me quiere donar pañales, pues yo los puedo recibir si nosotros hemos visto que hay esa necesidad de pañales porque los vamos a poder distribuir inmediatamente”, señala.



Trabajadora de la Cruz Roja Americana evalúa las necesidades de una vivienda tras una emergencia en Puerto Rico.
No siempre el primer instinto de acumular artículos para donar es el más eficiente, en ocasiones, es importante escuchar a la comunidad afectada y distinguir si el envío de dinero en efectivo es la alternativa más efectiva. 

Los criterios de la Cruz Roja van dirigidos a viabilizar una labor ágil y efectiva. En ocasiones, los donativos en especie se pueden convertir en una pesadilla cuando dejan de ser una necesidad o si no hay suficiente área de almacenaje, entre otras consideraciones.


“Hay un asunto de manejo de todos esos productos y eso implica unos costos monumentales para llevarlos de un lugar a otro, almacenarlos, verificar si están en buen estado. Es una cosa muy compleja. Por eso nosotros, cuando identificamos una necesidad específica, entonces ahí sí aceptamos un donativo en especie”, agrega Feliciano.


Como ejemplo pone la crisis por leptospirosis en los días posteriores al huracán María. “Hubo una necesidad de filtros de agua. Una compañía se nos acercó para donarnos filtros de agua con sus bolsitas y nosotros aceptamos ese donativo porque inmediatamente los entregamos entre la comunidad. Había tanta necesidad que distribuimos todos los filtros que nos donaron y después compramos más. Solo aceptamos cosas que sabemos podemos poner en las manos de la gente inmediatamente, así opera la Cruz Roja”.


Voluntario de la Cruz Roja Americana inspecciona una vivienda dañada como parte de un operativo de respuesta a desastres.
La experiencia internacional de la Cruz Roja les ha permitido identificar la diversidad de opciones, más allá de donaciones de artículos de primera necesidad y dinero, a través de las cuales un ciudadano o empresa puede unirse a un esfuerzo como proveer instalaciones de almacenaje o para establecer un centro de operaciones temporero. 

AYUDA BIEN PENSADA


Bajo un modelo similar gestiona sus ayudas Cáritas de Puerto Rico, otra organización experimentada en el apoyo en momentos de emergencia y vulnerabilidad. Adscrita a Caritas Internacionalis, una confederación global que cuenta con unas 160 organizaciones católicas activas en más de 200 países, a ella envían los fondos recaudados en Puerto Rico y desde esa entidad internacional se realiza la transferencia a las subsidiarias en Venezuela y Colombia, países sumidos en recientes crisis a causa de terremotos. 


El padre Enrique “Kike” Camacho, director de Cáritas Puerto Rico, explicó en entrevista en Notiséis la logística de los fondos que envían. “Estamos trabajando en conjunto con Cáritas Venezuela y nos van diciendo que necesitan”, dijo sobre una campaña que ahora, además, incluye a Colombia. Tanto en su página web como en sus redes sociales orientan cómo hacer las donaciones. Cáritas Puerto Rico se ha convertido en un enlace entre ambos países para manejar la entrega de donativos en especie canalizados hacia las comunidades más vulnerables partiendo de lo que se ha identificado como necesario. 


De otra parte Feliciano, de la Cruz Roja, instó a evaluar el tipo de ayuda que brindaremos antes de dar el paso.


“Si hay una petición particular de alguna organización porque se necesita cierto material, medicamento o artículo, debemos discernir. Si me están pidiendo llevar, por ejemplo, gasas, pues lleva gasas, no lleves ropa que sacaste del clóset porque eso no es lo que se necesita en ese momento. Hay que dar y tenemos que apoyar, pero lo tenemos que hacer con mucha conciencia de que las organizaciones están respondiendo en un momento de emergencia y que lo que necesitan es apoyo financiero y artículos que les resuelvan el poder llegar a más gente en las comunidades, no un problema que es en lo que a veces se puede convertir ese tipo de donativos que en ese momento no se necesitan”, señala la representante de la Cruz Roja en nuestro país. 

"Hay que dar y tenemos que apoyar, pero lo tenemos que hacer con mucha conciencia de que las organizaciones están respondiendo en un momento de emergencia y que lo que necesitan es apoyo financiero y artículos que les resuelva el poder llegar a más gente en las comunidades, no un problema". —Lee Vanessa Feliciano, directora ejecutiva de la Cruz Roja Americana, capítulo de Puerto Rico

Recordó además que el respaldo puede llegar en forma de apoyo operacional. Destacó que tras el huracán María -que afectó severamente su sede- lograron tener un espacio seguro para trabajar en el Edificio Fundación Ángel Ramos en Hato Rey.


Fuente: Lee Vanessa Feliciano, directora de la Cruz Roja Americana, capítulo de Puerto Rico
Fuente: Lee Vanessa Feliciano, directora de la Cruz Roja Americana, capítulo de Puerto Rico

“Nosotros corrimos el operativo desde ese edificio y fue un gran alivio porque estábamos en un lugar donde teníamos energía, había agua, había estacionamiento. Para nosotros significó un ahorro de más de 300 mil dólares que hubiésemos tenido que pagar si hubiésemos alquilado el espacio. Es importante que donantes, compañías y otras entidades también vean esta práctica como una opción de apoyo durante una emergencia. Poder pensar, si no puedo dar el dinero en efectivo, ¿cómo puedo ayudar a esta organización? Ah, bueno, pues tengo una facilidad, utilízala como almacén o utilízala como punto de distribución, como oficina para el operativo. Hay muchas maneras de apoyar en medio del desastre”, puntualiza Feliciano.


Si las ejecutorias de este tipo de organización en medio de las emergencias te resultan satisfactorias, puedes considerar un respaldo económico a través de donativos constantes o aumentarlos en momentos de emergencia.


“Y otra cosa también es bien importante, si entiendes que quieres hacer la diferencia y tienes el tiempo, puedes hacerte voluntario o voluntaria. Siempre se necesitan manos para poder responder durante una emergencia”, resalta Feliciano.



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