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G-8: “El conocimiento comunitario vale muchísimo”

hace 1 hora
5 min de lectura

El dragado del Caño Martín Peña entra en una fase definitiva y la comunidad comienza a ver cambios en el paisaje.


Liderato comunitario del G-8 del Caño Martín Peña observa los trabajos de dragado desde el Puente Martín Peña.
Líderes comunitarios observan desde el Puente Martín Peña parte de la nueva etapa de este proceso que comenzó como un esfuerzo comunitario hace más de 20 años. 

¡Qué calor! Habrá habido incertidumbre entre los residentes del Caño Martín Peña en torno a la materialización del proyecto del dragado que les ha ocupado a lo largo de dos décadas, sin embargo, el pasado 14 de mayo las preocupaciones quedaron en pausa. No solo recordarán que en esa fecha hizo muchísimo calor, sino que además quedará registrado como el día de las sonrisas de esperanza.


Durante esa jornada se celebró la primera piedra, el comienzo de la fase inicial del tercer contrato que encamina formalmente el dragado del Caño Martín Peña en San Juan. Ya dejó de ser una idea porque la tarea se concreta a diario. En adelante deben completarse el dragado y la canalización del Caño, la estabilización del canal, la construcción de componentes recreativos y la siembra de mangle.


“Fue un día de mucha felicidad, de mucho regocijo entre las comunidades”, describe María Inirio, directora de operaciones de la Corporación del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña, quien ha estado vinculada al proyecto en distintos roles desde el 2011.


“Ahora puedes ver que oficialmente comienza el proyecto del dragado. Puedes llegar allí y ver la maquinaria porque ya no es solamente lo que está establecido en el papel y en el diseño que ellos llevaron por sobre 20 años: ese desarrollo que impulsaron, el diseño, el estudio de viabilidad, la aprobación del Congreso, el poder establecer todos los permisos, que se asignaran los fondos y ahora ver esa ejecución en las comunidades. Hay un sentir de triunfo, de validación, de que cuando se pone el empeño y el esfuerzo, desde las comunidades se puede gestar beneficio y proyectos que beneficien a todos por igual”, enumera Inirio.


La directora señala que en la comunidad existe al momento “una expectativa de ejecución, de seguimiento, de completar, de estar pendiente a las mejoras, de ir viendo la maquinaria que ya está en el lugar, cuáles son las implicaciones, si nos van a cambiar las rutas, que se continúen esos procesos de reuniones con personal del Cuerpo de Ingenieros de USACE para saber qué cosas han surgido, qué hay cosas que resolver, cómo nos preparamos para X o Y etapa”.


"Hay un sentir de triunfo, de validación, de que cuando se pone el empeño y el esfuerzo, desde las comunidades se puede gestar beneficio y proyectos que beneficien a todos por igual". —María Inirio, directora de operaciones de ENLACE

El fin de los trabajos no está cerca. Inirio reconoce que “todavía falta bastante tiempo”, pero los residentes han aprendido a confiar y esperar.


“Hasta ahora, esta etapa del tercer contrato se divide en dos fases. La primera se espera que termine para el 2028 y la segunda fase, que es ya el dragado desde el puente de la Avenida Barbosa hasta el puente Martín Peña, se espera que acabe por el 2033. No puedo confirmar exactamente la fecha, pero este es un contrato que toma un poco más de tiempo que los anteriores y ya ahí culminaría el proceso del dragado del Caño”, explica Inirio. 


El tercer contrato propone varios aprendizajes para los residentes. La directora destaca uno. “Esa validación de que no necesariamente uno tiene que ser un experto, un ingeniero, un arquitecto o algún profesional para gestar proyectos de este tipo a nivel comunitario, que el conocimiento comunitario vale muchísimo. Ese día de la primera piedra fue un momento de mucha satisfacción para los líderes que estaban ahí representando a sus juntas comunitarias”, recuerda la jornada simbólica. 


Barcazas y cuadrillas de trabajo en el canal del Caño Martín Peña durante la fase inicial del tercer contrato.
La posibilidad de imaginar y de no dejarse desalentar por lo prolongado del proceso ha sido clave para el fortalecimiento de la comunidad y la integración de visiones con relación a cómo debe verse y vivirse el espacio en el futuro que ya construyen.

OJO A LOS COSTOS


Una de las prioridades en esta etapa es evaluar el alza en los gastos del proyecto. Inirio puntualiza que les consta que en estos tiempos “la construcción va subiendo los costos exponencialmente”.  


Si se tuvieran que insertar fondos adicionales al proyecto del dragado, la transacción requeriría de la evaluación y aprobación del gobierno federal que ya asignó $163,817 millones, mientras que al Fideicomiso del Caño Martín Peña le correspondió aportar un pareo local de aproximadamente $90.6 millones.


“Hasta el momento la inversión ha sido un 65% federal y un 35% local para todo lo que son los componentes de la restauración, y un 50% y 50% en lo que son componentes de recreación porque típicamente el Cuerpo de Ingenieros de la USACE no trabaja asuntos como, por ejemplo, plazas o áreas para caminar. En los acuerdos con las comunidades se logró que trabajaran algunas de ellas para que el Caño no solamente fuera un lugar donde estuviera el dragado y su canal, sino que también tuviera espacios donde las comunidades puedan habitar, tanto las del Caño como las del resto de San Juan. Que se pueda caminar, que se pueda visitar, que se pueda ver”, describe Inirio el diseño ideal.


La líder de operaciones se muestra especialmente orgullosa de la iniciativa y del trabajo de sus comunidades. Opina que el proyecto es “de mucha importancia para Puerto Rico”.

 

“Poder contar con unas comunidades que han pensado en su futuro de una manera integral es especial porque el proyecto del dragado no es solamente lo que necesitan las comunidades, es ese hilo conductor de un sinnúmero de mejoras que incluyen infraestructuras básicas de agua, de energía, de sistemas pluviales, de sistemas sanitarios, que de alguna manera nos alivien de las inundaciones,  pero también de enfermedades gastrointestinales por la mezcla de aguas combinadas, entre otro tipo de condiciones. Que las comunidades puedan no solamente permanecer allí, sino además tener un área digna en la cual vivir y convivir con el resto de las comunidades en San Juan y en Puerto Rico. Eso incluye el desarrollo de viviendas seguras”, insiste.


Grúa de oruga coloca una barcaza en el Caño Martín Peña durante los trabajos del tercer contrato de dragado.
El costo del proyecto a la fecha es de $254,509,000 de los cuales $163,817,000 son asignación federal y $90,692,000 se requieren como pareo del gobierno local.

El aprendizaje que han tenido puede extrapolarse al país. El Caño Martín Peña, sus residentes y sus líderes del Grupo de las Ocho Comunidades Aledañas al Caño Martín Peña (G-8) cuentan con unas vivencias colectivas que serían hoja de ruta para todos en nuestro archipiélago.


“Hay áreas que pueden pensarse inundables en Puerto Rico, pero también hay maneras de construir viviendas seguras que te protejan durante eventos de inundación. Eso ha sido parte del plan de trabajo de las comunidades del Caño. Ha incluido también el desarrollo económico de las comunidades, múltiples estrategias de desarrollo económico, social y comunitario con un equipo excelente de trabajadores sociales que apoyan a las comunidades en estos procesos para que puedan mantenerse fortalecidas en el proceso. En el caso del Caño, las comunidades también han logrado esto porque cuentan con un Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña por el cual son dueños y administran muchos de los terrenos que fueron pasados a través de la Ley 489. Ahí tienen un poder y una voz latente de qué hacer con los espacios que son suyos y que son de sus comunidades”, dice Inirio sobre el recurso legal con el que el Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña mantiene la titularidad, pero transfiere a la comunidad el dominio de casi 200 cuerdas de terreno en la zona.


Los residentes de las ocho comunidades del Caño Martín Peña siguen trabajando y atestiguando el cambio. La paciencia ha rendido frutos y siguen un mantra: “El tiempo no apaga la lucha… la fortalece”. 



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