Tras los rastros de nuestras tradiciones navideñas

Con la exposición "Así vivimos la Navidad" exploramos el origen de muchas de las prácticas culturales y religiosas de la época  

Por Ana Teresa Toro

Para Oenegé

No es lo mismo hacer las cosas que hacerlas conociendo en profundidad el por qué las hacemos. Parece simple, pero muchas veces hacemos y deshacemos sin conocer esos porqués. Sin cobrar conciencia de que en el origen y significado de muchas de las acciones que realizamos está el sentido más profundo de lo que hacemos, el valor histórico y la manera en que esas acciones nos conectan con tantas otras vidas.

 En el caso de las tradiciones esto conlleva una carga mucho más densa, pues es precisamente en la historia de sus orígenes que comprendemos mucho sobre la sociedad a la que pertenecemos, además de aprender acerca de nosotros mismos y nuestra historia como individuos dentro del colectivo.

Por esto, al momento de pensar y conceptualizar la ya tradicional exhibición anual de Navidad en SalaFAR, resultó muy natural indagar -a través de las manifestaciones artísticas- en las tradiciones más arraigadas en Puerto Rico. Con este norte, surgió la exhibición titulada Así vivimos la Navidad, en la que se presenta un acercamiento histórico y creativo al origen de algunas de las tradiciones de la época festiva con mayor presencia en el país.

Rebeca Vicens, coordinadora de la Sala de Exposición de Arte Fundación Ángel Ramos, conocida como SalaFAR, afinó el concepto y presentó a los líderes de Crearte, Proyecto Niños de Nueva Esperanza, Museo de Arte de Ponce y Museo de Arte de Puerto Rico las distintas historias de las tradiciones, para que ellos a su vez le presentaran a los niños y jóvenes de las instituciones donatarias de la Fundación Ángel Ramos, los temas sobre los cuáles desarrollarían sus obras. La idea, además, era que crearan sus imágenes, esculturas y dibujos utilizando esferas transparentes que, una vez adornadas, pasarían a adornar el árbol de Navidad de la Fundación Ángel Ramos.

En el proceso participaron más de 80 niños y jóvenes quienes exploraron el origen de tradiciones como: las representaciones de la Natividad, la Epifanía, los villancicos y trullas, el árbol de Navidad, la fiesta de los Santos Inocentes y Santa Claus.

De manera que a lo largo del proceso creativo de las obras, los niños y jóvenes aprendieron que por ejemplo, la tradición de colocar un Nacimiento en los hogares puede remontarse a la Edad Media, periodo de la historia en el que era común ver las representaciones del relato bíblico de manera teatral o escultórica. En Puerto Rico existe evidencia de la importación de algunas de las figuras de la Natividad en España desde finales del siglo 19. Igualmente, descubrieron que las famosas parrandas son una adaptación boricua a los tradicionales cánticos de villancicos de puerta en puerta, según la tradición española. También, descubrieron que el siempre esperado Festival de Máscaras de Hatillo es una respuesta puertorriqueña a la celebración cristiana del Día de los Santos Inocentes, en la que se conmemora que el niño Jesús se salvó de la muerte, tras la orden del Rey Herodes de matar a todos los niños. Este festival tiene gran arraigo en el norte de la isla y cuenta con más de 40 años de tradición.

En cuanto a la Epifanía, los participantes descubrieron las muchas fiestas que se hacen en Puerto Rico en torno al Día de Reyes, una tradición litúrgica incluso más antigua que la Navidad. Además, conocieron el origen de Santa Claus, que se remonta a la figura de San Nicolás de Bari, nacido en lo que hoy conocemos como Turquía. Este personaje llegó a Puerto Rico de la mano de los inmigrantes franceses que llegaron a la isla en el siglo 19 y, naturalmente, su figura se asentó con la presencia estadounidense.

Finalmente, los chicos y chicas supieron que en Puerto Rico el primer árbol de navidad conocido es el del Dr. Agustín Stahl, también mucho antes de la llegada de los estadounidenses. Este  montaba un árbol de navidad en el patio de su casa en Bayamón y lo adornaba con objetos típicos de la época. Además, obsequiaba regalos  el 25 de diciembre a los niños pobres de la ciudad. Con el tiempo, a raíz de la ocupación americana en la isla, el árbol de Navidad fue ganando popularidad y hoy en día es uno de nuestros íconos navideños.

Así las cosas, descubrieron algunos de los porqués de esas tradiciones que aprendemos desde niños y cuyos orígenes no siempre conocemos con claridad.

La exhibición refleja la interpretación de cada uno de los niños y niñas, de estos relatos. Son esferas llenas de color, ingenio y originalidad que han llegado para adornar el árbol, que según el licenciado Rafael Cortés Dapena, presidente de la Fundación Ángel Ramos, es "el árbol más bonito que hemos tenido en la Fundación".

La exhibición permanecerá hasta mediados de enero.


Fotos por Juan Carlos Álvarez Lara

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